Prueba de Una Carta a Dios

1. ¿Dónde estaba la casita de Lencho?

En una isla.

En una valle.

En lo alto de una montaña enorme.



2. ¿Qué necesitaba la tierra?

La lluvia.

Flores.

Más sol.



3. ¿Qué sucedió durante la comida?

Incendió un fuego.

Salió el sol.

Empezó a llover.



4. ¿Qué eran las perlas heladas?

Semillas.

Gotas de lluvia.

Granizos.



5. ¿Cómo estaba el campo despues de la tempestad?

El campo estaba lleno con maíz maduro y flores del frijol.

El campo estaba blanco, como cubierto de sal.

El campo estaba cubierto con langostas.



6. ¿Qué esperanza tenía Lencho?

Que pasaran hambre.

Que Dios lo ayudara.

Que pudieran compartir la cosecha de sus vecinos.



7. ¿Qué tipo de hombre era Lencho?

No sabía leer ni escribir.

Era un hombre fino que sabía bien las reglas de la sociedad.

Era un hombre sin educación que trabajaba como una bestia en los campos.



8. ¿Qué que idea tenía Lencho por la noche?

Ahorrar dinero para sembrar la nueva cosecha.

Pedir cien pesos de Dios.

Mudarse a otro pueblo.



9. ¿Adónde fue Lencho el domingo siguiente?

Al campo.

Al mercado.

Al correo.



10. ¿Qué dijo el jefe de la oficina al leer la carta de Lencho?

¡Que hombre más simple!

¡Que tonto!

¡Ojalá que tuviera la fé del hombre que escribió esta carta!

11. ¿Qué decidió hacer el jefe?

Devolver la carta a Lencho.

Contestar la carta.

Destruir la carta.



12. ¿Qué problema tenía el jefe en cumplir su obra de caridad?

No tenía la dirección de Lencho.

No tenía suficiente dinero.

Los empleados son ladrones.



13. ¿Qué contenía el sobre dirigido a Lencho?

Una carta larga y cien pesos.

Sesenta pesos y una palabra.

Solamente una carta de Dios.



14. ¿Por qué no mostro Lencho ninguna sorpresa al abrir el sobre?

Sabía que el jefe le iba a mandar la plata.

El jefe lo había dicho que le iba a regalar el dinero.

Tenía tanta seguridad en Dios que no tenía ninguna duda.



15. ¿Qué le decía Lencho a Dios en su segunda carta?

Gracias.

Que los empleados le robaron el dinero que Dios le había mandado.

Sólo llegaron noventa pesos a sus manos.



©1997 R. Carpenter